april, 2022

202201apr12:00 am202130nov(nov 30)11:59 pmRAW Space @Edgewood | 04/01/22 - 11/30/21 | Proyecto para JUSTMAD 2022 | ​Tamara García | Vero Beach

Time

April 1 (Friday) 12:00 am - November 30 (Tuesday) 11:59 pm

Location

RAW Space @Edgewood

1795 Old Dixie Hwy. Vero Beach FL 32960

Organizer

RAW Space @Edgewood772-410-9126 1795 Old Dixie Hwy. Vero Beach FL 32960

Event Details

Art Exhibition | 04/01/22 – 11/30/21
Proyecto para JUSTMAD 2022 | ​Tamara García
Vero Beach

RAW Space @Edgewood
1795 Old Dixie Hwy. Vero Beach FL 32960
772-410-9126

Tamara García es licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y diplomada en Conservación y Restauración de Obras de Arte formación que completa en la Berkeley Academy de California y con el Programa Eurodyssée del Centro de Estudios Conservación y Restauración de las Azores. Ha recibido el Premio de Artes Plásticas del Gobierno de Cantabria en 2020 así como el Premio Joven Valor de Cantabria y el Primer Premio en las categorías de instalación y fotografía del Certamen Nacional de Arte Pancho Cossío en 2013 y 2015. En 2016 es becada por la Fundación BilbaoArte y en 2017 por Nau’Estruch y Orbital Residency en la Fábrica de Creación L’Estruch de Sabadell. Artista multidisciplinar ha mostrado su obra en propuestas individuales y colectivas en diferentes exposiciones encuentros y festivales nacionales e internacionales. Pertenece al grupo de música electrónica artes visuales y nuevas tecnologías La Uca y realiza performances audiovisuales como parte del dúo Söon i Noki. Forma parte asimismo de diferentes colectivas como el Centro Cultural Europeo Eureka o la Comisión de Cultura de la Asamblea Feminista Abierta de Santander.
​TOCAR LA FIBRA
Marta Mantecón
Tocar sostiene Eve Kosofsky Sedwick* es “querer llegar a alguien acariciar levantar conectar o envolver” y “también entender a otra gente”. Para esta pensadora feminista hablar sobre el afecto equivale a pensar el contacto pues tocar y sentir son parte de lo mismo. En un momento en que el ser humano se ha convertido en un peligro para sí y la distancia se ha impuesto primero como hábito y luego como norma mientras el cuerpo se iba desmaterializando en las redes digitales Tamara García profundiza en la asociación entre el tacto y el afecto para volver al cuerpo. La artista retrata las manos de una serie de mujeres que trabajan en el ámbito de los cuidados realizando labores esenciales para la vida y paradójicamente sosteniendo un régimen económico que las ignora de forma sistemática.

A Tamara García le interesan los procesos la experimentación el contacto con otras personas. Las manos símbolo de la creación instrumento de trabajo y objeto aquí de representación aparecen impresas como huella de lo verdaderamente imprescindible para la supervivencia en un planeta herido habitado por seres radicalmente vulnerables y necesitados de cuidados. Las manos son la expresión del tacto del acercamiento de un hacer que a menudo se sitúa en el territorio de los afectos y el trenzado de esos cuidados aunque conviene tener presente tal como advirtió lúcidamente Silvia Federici que eso que llaman amor es trabajo no remunerado.

Las cianotipias de Tamara García tienen su punto de partida en el ámbito doméstico un espacio connotado por el género y ligado históricamente al trabajo invisible de las mujeres. Desde 2010 la artista cocina gelatinas caseras con las que realiza cianotipos sobre azulejos que muestran fragmentos de cuerpos incrustados en la cocina recogiendo la herencia de las femmes-maison de Louise Bourgeois. La artista funde así el trabajo manual con lo doméstico y de paso permea las fronteras entre la alta y baja cultura entre lo privado y lo público cuestionando las viejas divisiones que determinan nuestra manera de estar en el mundo pues nos condicionan y nos clasifican como ella misma ha expresado.

Tamara García enlaza consciente o inconscientemente con manifestaciones que arrancan hace varios miles de años cuando la especie humana comenzó a dejar la impronta de sus manos estampada en las paredes de las cuevas quizá como expresión mágico-religiosa o tal vez queriendo plasmar un significante de presencia. Conecta asimismo con propuestas referenciales del feminismo en la práctica artística como Homeworkers (1977) de Margaret Harrison una composición presidida por una hilera de manos impresas junto a unas palabras (“mujeres” “explotación” y “discriminación”) con las que la artista británica llama la atención sobre la situación de las trabajadoras domésticas.

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